Creatividad y fuerza frente a la enfermedad.
Manolo muestra cómo la creatividad y el ejercicio de fuerza le han permitido vivir su cáncer con bienestar, demostrando que la actividad mental y física protege la salud en la tercera edad.
- Manolo lleva diez años fomentando la creatividad en mayores de 55 años con talleres de cine y escritura.
- Durante su propio proceso oncológico, la creatividad le mantuvo «estupendamente» activo y motivado.
- Los ejercicios de fuerza le han devuelto movilidad y energía; según él, más decisivos para el cerebro que los de memoria.
- Los talleres creativos actúan como factor protector de la salud, según la evaluación del CSIC.
- «Estoy perfectamente» tras los análisis, pese a un nuevo tratamiento experimental.
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Creatividad y fuerza: la receta de Manolo para vivir el cáncer con ilusión
En la emisión 0 de «Longevidad Creativa», Manolo Gómez abrió su corazón y explicó cómo la creatividad y el ejercicio de fuerza se han convertido en sus mejores aliados frente al cáncer. Tras una década dedicada a talleres de cine y escritura para mayores de 55 años, su propia experiencia oncológica le ha enseñado que la actividad mental y física no son opcionales, sino esenciales para mantener la calidad de vida.
Manolo relata que, a lo largo de los tres episodios de cáncer que ha vivido, la creatividad ha sido el motor que le ha permitido seguir adelante. Después de someterse a múltiples intervenciones quirúrgicas, los médicos le preguntaban cómo podía estar tan bien: «¿Cómo puedes estar tan bien? ¿Cómo puedes comer de todo?». Su respuesta era simple —«estupendamente»— porque estaba inmerso en actividades creativas que mantenían su cerebro ocupado y su ánimo elevado.
La creatividad como factor protector. Los talleres de cine que Manolo dirige para personas mayores de 55 años no son solo un pasatiempo; son una herramienta de salud. Según la evaluación del CSIC, los proyectos creativos actúan como factor protector, generando bienestar y mejorando la capacidad de afrontar episodios críticos. Manolo ha visto cómo algunos participantes llevan sus guiones al hospital de día, mientras otros regresan al taller después de la quimioterapia con más energía. Esta práctica constante de crear historias y personajes les permite mantener la mente activa, evitando la rutina que a menudo alimenta la angustia.
«Una nueva etapa, para vivirla intensamente, no dejarse llevar por la rutina, pues genera bienestar en nuestro cuerpo.»
El giro inesperado: ejercicios de fuerza. A principios de agosto, Manolo recibió la noticia de que el tratamiento de medicina nuclear que había funcionado en 2023 ya no era eficaz en 2025. Con las lesiones avanzando, se incorporó a un nuevo tratamiento experimental y, simultáneamente, empezó a hacer ejercicios de fuerza. Nunca antes había probado esta modalidad; sin embargo, la incorporación de mancuernas de dos kilos, bajo la guía de un fisioterapeuta, cambió su percepción del cuerpo. «Me encuentro mucho mejor», afirma, señalando que ya no sufre al levantarse de la cama y que su postura ha mejorado notablemente.
«Dicen que, para mantenerse cognitivamente activo, es mucho más importante el ejercicio de fuerza que los ejercicios de memoria.»
El razonamiento que ofrece es evolutivo: nuestros ancestros cazaban mamuts, alternando entre periodos de abundancia y escasez, lo que requería un organismo adaptable. En la vida moderna, la pérdida de masa muscular a partir de los 50 años puede interpretarse como una señal de que el cuerpo se está apagando. Recuperar la musculatura, según Manolo, reactiva la energía interna y mantiene al cerebro alerta.
Un llamado a la comunidad sénior. Manolo no guarda su experiencia para sí. Insiste en que compartir su historia ayuda a reducir el temor que muchos sienten ante el cáncer y otros procesos crónicos: «Mi único objetivo es que la gente pierda parte de ese temor, se empiece a cuidar, empiece a pensar que hay nuevos avances que nos ayudan a estar mejor». Invita a sus oyentes a sumarse a los talleres creativos, a incorporar ejercicios de fuerza y a adoptar hábitos que favorezcan la salud, recordando que «una parte importante de nuestra recuperación es nuestra responsabilidad».
Vivir con ilusión y fuerza. El mensaje de Manolo es contundente: la creatividad y el ejercicio físico son pilares que pueden transformar la experiencia de la enfermedad en una oportunidad de crecimiento. No es una receta universal, sino un camino que él ha recorrido y que ha demostrado ser eficaz para él y para muchos de sus participantes. Como él mismo dice, «hasta el último minuto, hay que vivir como si fuéramos inmortales». La vida, incluso con sus desafíos, sigue siendo una película que podemos seguir escribiendo, siendo los protagonistas de lo que hacemos con ella.